La mejor joya que puede tener una mujer alrededor del cuello son los brazos de su hijo
Mostrando entradas con la etiqueta Navidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Navidad. Mostrar todas las entradas

jueves, 6 de enero de 2011

Felices Reyes, y fin de fiesta!

Se acabaron las fiestas.

Han traido (en mi caso), alegría, buenos momentos, un montón de fotos felices, reencuentros y momentos mágicos.

Hace unos minutos, mi pequeño ha caído roto, quería seguir y seguir pero su cuerpito no daba ya para mas, se ha dormido mientras tomaba leche caliente, descansa mi amor, felices Reyes... y por muchos años.

Ojala le dure mucho la magia, ojala escuche los cascabeles durante aún mucho tiempo, y espero q tenga la suerte de revivirlo mirando a los ojos de sus propios hijos, mientras abren paquetes, mientras descubren galletas mordidas...

Ahora toca de nuevo la rutina, guardar durante 11 meses de nuevo los adornos y las luces de colores, esperar otro año mas. Me da pena... ahora siendo mamá mucho mas que antes... querría alargar las tardes/noches de juegos, las mañanadas en la cama, querría no mirar el reloj calculando las horas de siesta, pasar todo el día juntos... y querría ver esa cara de alegría y de nervios cada día... pero no hay problema! buscaré formas, juegos, y nuevos planes para ofrecerle una bonita fiesta siempre que pueda... porque soy afortunada, soy mamá y eso hace que en mi casa exista la magia! Gracias mi amor!!!

Cierro esta entrada con una foto de un blog que encontré buscando una foto de los Reyes Magos, me ha encantado (porque este año me he propuesto aprender a hacer galletas decoradas). Es realmente precioso, y como muestra un botón, recomiendo el blog completo! (gracias Varita por permitirme compartirlo, http://varitacakedesign.blogspot.com/).

Besos y Felices Reyes!!!

viernes, 31 de diciembre de 2010

Reflexiones sobre el fin de año...

Finalizando el año... quedan horas...

Llevaba un rato pensando en esta entrada, colocando las palabras, redactando mentalmente cada impresión que quería plasmar... y finalmente todo se ha desmontado.

Me he encontrado con un mensaje en Facebook de una de mis mejores amigas... ella perdió a su padre este año... y cada nochevieja escribe sus impresiones, 4 líneas que describen su año, otras 4 llenas de deseos... contrariamente a lo que pensaría habitualmente sus mensajes no transmiten tristeza sino entereza, fuerza, ganas de luchar. Saca su fortaleza de su pérdida, saca la parte positiva de su vida mientras recuerda a su ser querido, a uno de sus seres mas queridos... y no le notas lejos, no notas que falta... al contrario, el sigue presente a través de ella y la fuerza de su palabra le hace grande.
Su mensaje es de salud para cumplir los sueños. Creo q es directo, válido no... imprescindible.
Yo quiero darle las gracias, dar las gracias a los amigos, q como ella te van enseñando e iluminando el camino. Gracias a las vivencias que siendo mas o menos duras, mas o menos trascendentales ellos comparten contigo, para alegrarte e ilusionarte, para compartir los días duros y sobre todo porque ellos, los amigos siempre tienen algo q mostrar, yo estoy tremendamente agradecida... gracias, de todo corazón. No os nombro una por una, porque si paráis un momento en esta parte del texto se que podréis situaros cada una en la escala que estáis, y cada una sonreír por lo q significáis, por lo que sois y porque yo ahora sonrío pensando en vosotras. 
Gracias por este 2010.

Después del mensaje de mi amiga, he abierto el portátil y me encontrado en la pantalla pegado un post-it de mi madre, de mis padres. Ellos estaban cuidando esta semana a mi hijo porque no hay cole y se marcharon pronto para casa. Mi madre sabía q ahí iba a verlo, bingo!
Se me saltaban las lágrimas de leerla, felicitándome el año, pidiendo mas años juntos y diciéndome lo mucho que me quieren.
A mi me gustaría también poder decírselo, escrito o a la cara... me resulta difícil y espero q con mis actos lo sepan, pero hoy es un buen día, tan bueno como ayer, tan estupendo como mañana. Pero hoy es un gran día para decirlo y lo voy a hacer, merecen saberlo.

Mientras escribo (no mucho mas que mi hijo quiere ver una cosa del ordenador) pienso que quería escribir una reflexión del año, de este que hoy dejamos en el pasado y creo q no lo necesito.

Tengo grandes amigos, tengo a mis padres q me enseñan y acompañan (y mi familia, abuela, hermanos, cuñadas...) que me quieren y me lo dicen, tengo a mi hijo revoloteando y pidiendo porque a sus 3 años así debe ser, pedirme todo todo lo q necesite y yo dárselo, tengo a mi marido q siempre está ahí, familia política, salud, trabajo...

El año le empecé con un mal presentimiento y hasta ayer, hasta hace horas, era un año q no me gustaba mucho... como puede ser así????
Ha sido un año estupendo, no me ha faltado nada de nada... como es posible que haya necesitado un  cachito de blog para darme cuenta???? 365 días después????

Se abre el nuevo año, estamos con los prodromos... vamos a recibirle con amor, rodeado de luz, felicidad, calor... y vamos a disfrutarle y aprovechar cada migaja... 

FELIZ 2011







sábado, 25 de diciembre de 2010

Feliz Navidad

Desde esta cuevita os deseo felices fiestas con todo mi corazón.

Disfrutad de estos días al máximo, con la familia, los amigos... disfrutad de vosotros mismos.

Escuchad villancicos y cantarlos bien alto, bebed del espíritu de la Navidad y si tenéis niños arrimaos a ellos, dejaos empapar por su inocencia, por su magia y por sus ganas de vivir y de creer.

FELIZ NAVIDAD

domingo, 5 de diciembre de 2010

Las fiestas de Fin de Año (Laura Gutman)

Perdidos en el consumo de bienes materiales, olvidamos que estamos recordando el nacimiento del Niño Jesús y el mensaje de amor que traía consigo. Habitualmente estamos abocados a saber quién regaló qué cosas, quien se olvidó, quien cumplió con todos y si nuestra familia ha sido justa en la repartición de los obsequios. También comemos con exageración. Brindamos y bebemos más que de costumbre. Y a la cama. Si ésa ha sido la realidad durante los últimos años de festejos familiares, quizás podamos hacer pequeños movimientos que nos satisfagan más y que llenen de sentido esas noches tan especiales. Tal vez podamos volver a cierta intimidad, reunirnos con pocas personas y regalar a cada uno un escrito colmado de agradecimientos. Y para los niños, algo fuera de lo común, soñado, imaginado y en lo posible no muy caro. Los niños tienen derecho a recibir una hermosa carta escrita por Papá Noel felicitándolos por sus virtudes, firmada con letra dorada. Alguien puede regalar un breve concierto de piano o una pieza tocada en flauta dulce. Podemos abrir los álbumes de familia y mirar fotos viejas durante horas, mientras los niños descubren a sus abuelos con cabello, a sus padres siendo niños y a novios y novias que quedaron en el olvido. Sería emocionante ofrecer a los comensales dos minutos de tiempo para pedir un deseo en voz alta, comprometiéndonos a intervenir para que se haga realidad. Y desde ya, podemos hacer silencio. Pensar. Meditar. Rezar. Ponernos las manos en el corazón. Darnos cuenta que estamos juntos. Contarles a los niños algo relativo al nacimiento de cada uno de ellos. En fin, cualquier gesto amoroso, cargado de ilusión y respeto, que nos recuerde por qué estamos juntos, es perfecto para un verdadero día de fiesta compartida.

¿Y si hay familiares que no están dispuestos a modificar las rutinas repetidas en años anteriores? No pasa nada. Pero hay algo que sí podemos hacer: revisar si el modo en que históricamente hemos celebrado, ahora encaja con nuestra realidad. Por ejemplo, evaluemos si con bebes muy pequeños, vale la pena estar lejos de casa hasta altas horas de la madrugada, o si es saludable someter a los bebes, a ruidos y música inadecuados. Observemos si nuestros niños se sienten cómodos entre familiares que ven una sola vez por año. Registremos si estamos arrastrando a nuestros cónyuges a circuitos donde no son bienvenidos o se sienten incómodos. Examinemos si nuestro deseo está alineado, o bien si seguimos mandatos obsoletos como por ejemplo asistir a la casa de tal rama de la familia, porque siempre ha sido así y nunca nadie lo ha cuestionado. En cualquier caso, evaluemos si hemos organizado los festejos de fin de año de acuerdo a nuestra realidad familiar o en cambio, en base a los mandatos establecidos.

Sin ninguna duda -si hemos extraviado el sentido profundo de estas reuniones- los niños no tardarán en manifestar sus incomodidades a través de enfermedades, llantos o simplemente portándose muy mal. Si ése fuera el caso, en lugar de castigarlos, examinemos si hemos arrastrado a toda nuestra familia a un sitio absurdo, justo cuando era momento de encontrarnos con nosotros mismos.

Laura Gutman